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viernes, 12 de agosto de 2016

Beber té, ¿puede ayudarte a perder peso?

De seguro habéis escuchado la recomendación de ingerir infusiones y sobre todo té, cuando intentas deshacerte de los kilos de más, sin embargo, ¿beber té ayuda a perder peso? Intentaremos responder a este interrogante a continuación.

El té y sus características
Antes de analizar la evidencia científica que nos permita responder a la pregunta del titular, es necesario saber por qué la ingesta de  (en sus diversas variedades) se asocia a la pérdida de peso.

Concretamente el té es una infusión de hierbas naturales que no aporta casi calorías, pues en una taza podemos encontrar menos de 10 Kcal si no lo endulzamos con azúcar u otro edulcorante calórico.
Por otro lado, el té puede tener cantidades variables de cafeína, sustancia que podría elevar el gasto metabólico y así, ayudarnos a adelgazar.
Además, el té en general puede ser fuente de minerales y de antioxidantes y en nuestro organismo puede tener un efecto diurético que ayuda a evitar o revertir la retención de líquidos, pero aun así, todo ello no justifica su fama de favorecer la pérdida de peso, por eso, a continuación analizamos lo que la ciencia dice al respecto.

¿Realmente el té ayuda a perder peso?

Aunque hay una gran variedad de tés que podemos consumir, debemos saber que el té negro y el té verde son los más vinculados a la pérdida de grasa y peso corporal.
Tal es así, que se ha probado en roedores, que la ingesta de estas dos infusiones puede ser un efectivo recurso antiobesidad, pues redujeron la grasa corporal tras 6 meses de consumo.
Asimismo, el té negro que puede contener hasta 4 mg de cafeína por cada taza, puede ser un impulsor de nuestro metabolismo, ya que esta sustancia ha demostrado elevar el gasto metabólico en hasta un 6%, lo cual induciría un mayor consumo de calorías por parte de nuestro cuerpo, y ello, sería favorable al momento de adelgazar.
Por otro lado, el té verde posee polifenoles, entre ellos, el galato de epigalocatequina, que en algunos estudios ha mostrado su efecto termogénico, es decir, incentiva el gasto calórico y la oxidación de grasas tras su consumo, incluso, en mayor medida que la cafeína.
Incluso, si bien la cafeína ha probado favorecer la quema de grasas producida por el ejercicio físico, las catequinas del té verde también favorecieron los cambios y resultados que induce el esfuerzo físico, por ello, su consumo podría acentuar la pérdida de peso y grasa abdominal.
Por último, la ingesta de entre dos y cuatro tazas de té verde ha demostrado favorecer el control del peso y del tejido adiposo, por lo tanto, la evidencia indica que el té, y sobre todo el té verde, podría ser un buen recurso al momento de adelgazar.
Tanto la cafeína, como sus polifenoles y sobre todo las catequinas que puede contener el té son sustancias que han convertido a esta infusión y sobre todo, al té verde en una ayuda al momento de perder peso.

Para tener en cuenta

El té verde y en menor medida el té negro, son buenas infusiones que pueden darnos un empujón al momento de adelgazar, pero debemos tener en cuenta que su efecto diurético y sobre todo, su contenido en cafeína, no es recomendable en exceso.
Es decir, que si bien podemos consumir té si buscamos perder peso, no debemos abusar de esta infusión pues como siempre decimos, todo en exceso es malo, y más aun si se trata de cafeína que puede ser un estimulante del sistema nervioso central.
Por ello, lo recomendable son entre 2 y 4 tazas diarias, ya que aun en estas cantidades se han observado mejoras, por lo que, junto a una dieta hipocalórica y la práctica de ejercicio físico, el té puede ayudarnos a adelgazar y cuidar la salud si se ingiere en moderadas proporciones.
Además, no olvidemos que el té no es un alimento milagro, por lo que, por sí sólo no puede hacernos perder kilos, y sólo acompañado de buenos hábitos y sobre todo, de actividad física, el té puede ayudarnos a adelgazar exitosamente.
Bibliografía consultada | Nutrition Research, Volume 29, Issue 11, November 2009, Pages 784–793; European Journal of Clinical Nutrition (2009) 63, 57–64; doi:10.1038/sj.ejcn.1602901; published online 19 September 2007; Am J Clin Nutr December 1999, vol. 70 no. 6 1040-1045; J. Nutr. February 2009, vol. 139 no. 2 264-270; y Am J Clin Nutr November 2000, vol. 72 no. 5 1232-1233
Imagen | iStock y Pixabay

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